Share Post:

La Carrera de Doctorado siempre fue el mecanismo por el cual los profesionales elevábamos nuestro nivel académico. Al ingresar a la Carrera, el jurado puntea tu curriculum vitae, sugiere cursos para complementar tu formación en el tema particular, seguramente deberás hacer cursos de estadística (indispensable para cualquiera que investigue) y obviamente revisa y mejora el plan de tesis. Dicho sea de paso, generalmente la idea del plan de tesis es de tu director. Pocas veces esa idea es del doctorando, sobre todo si haces la Carrera de doctorado apenas terminas el título de grado. Generalmente la idea proviene de tu futuro director.

Nuestros antepasados científicos, grandes pensadores, llevaban adelante su tesis y al finalizar entregaban casi un libro con los resultados y las discusión y proyección del tema. Es más, la tesis generalmente significaba un avance importante para la ciencia. Recuerdo cuando estuve explorando un poco sobre una enfermedad en los huesos que padeció mi hermano al nacer, quien lo atendió, se doctoró con honores (Cum Laude) sobre ese tema y había cambiado el tratamiento y la sobrevida de los pacientes al desarrollar y probar su idea. Siempre pensé que para hacer el Doctorado necesitaba una idea grandiosa y probar un mecanismo aún no descubierto.

En el año 2012 tuve el privilegio de conocer al Dr. Arturo Zychlinsky, Instituto Max Planck para la Biología de las Infecciones, en Berlín, Alemania. El Dr. es un reconocido científico que puso en evidencia el mecanismo de las «trampas extracelulares de Neutrófilos», abriendo un abanico de posibilidades en el conocimiento de ciertas enfermedades y grandes targets terapéuticos. De hecho, esa investigación y fotografía del mecanismo se convirtió en tapa del Journal Nature. Estuvimos en contacto desarrollando unas ideas y en uno de mis viajes me permitió presenciar la defensa de una tesis doctoral. Para mi asombro, la tesis fue de una hipótesis que el doctorando no pudo comprobar. O sea, no descubrió nada, la idea que tenía en un principio no dió los resultados esperados. Recuerdo que tan mal estaba el joven en cuestión, había bajado de peso, estaba realmente preocupado y dudaba si al defender la tesis, podría cumplir con las expectativas exigidas. Sin embargo, el Dr. Zychlinsky apoyó, aplaudió y reconoció que este tipo de tesis doctoral es tan valiosa o más que aquellas donde demostrás lo que querés. Tesis con resultados negativos. Hay que saber mucho para defenderla.

Hoy en día la tesis doctoral debe ser el mecanismo que te permita aumentar tu capacidad científica, tu capacidad de razonamiento, tus conocimientos, que te permita expandir tu capacidad de duda y tu capacidad de discusión, sin importar si terminas por descubrir la pólvora.

Mantente conectado

Mas blogs

Gabriela de Larrañaga

¿Qué ves cuando me ves?

A partir de la llegada de internet el mundo ha cambiado y seguirá cambiando exponencialmente en cientos de formas. La manera que tenemos de relacionarnos

Leer más »